La carta que llegó cuando ya no la esperaba
María nunca fue una mujer de grandes palabras. Su vida estuvo hecha de rutinas simples: despertar temprano, preparar café, abrir la pequeña papelería del barrio y sonreír a los clientes de siempre. Durante más de treinta años, ese local fue su mundo. Lo que casi nadie sabía era que, cada tarde, antes de cerrar, María…